Como padre de dos hijos menores, la presión de las deudas se volvió insoportable. Sentía que no podía brindarles el futuro que merecían debido a la carga financiera que llevaba sobre mis hombros. Sin embargo, gracias al proceso de exoneración de pasivo insatisfecho, pude liberarme del estrés y la ansiedad que acompañaban a mis deudas. Hoy, mis hijos tienen la seguridad de un hogar estable y un padre que puede enfocarse en construir un futuro sólido para ellos. Estoy profundamente agradecido por esta segunda oportunidad

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